Bolas chinas

Bolas chinas

Bolas chinas

Generalmente las bolas chinas están compuestas por dos bolas ligeras que en su interior contienen una bola más pesada y suelen estar unidas entre ellas.

Se introducen en la vagina al igual que un tampón y con el movimiento del cuerpo producen una vibración.

A diferencia de otros juguetes eróticos como los consoladores o vibradores, las bolas chinas no sólo pueden ser utilizadas para brindar placer a la mujer si no que son una excelente herramienta terapéutica que ayuda a recuperar y mantener la tonicidad del suelo pélvico, sirviendo de gran ayuda para la práctica de los ejercicios Kegel “Reciben éste nombre por el doctor que en 1940 los desarrolló, el Dr. Arnold Kegel”

Las bolas chinas las podemos utilizar de forma progresiva, utilizándolas los primeros días durante unos 15 minutos e ir aumentando el tiempo hasta llegar a los 30 minutos diarios incluso hay quien las lleva durante varias horas mientras realiza su vida cotidiana.

Con su uso conseguiremos fortalecer nuestra musculatura pélvica mejorando nuestra vida sexual ya que nos ayudará a mejorar la sensibilidad, lubricación y aumentará la capacidad orgásmica además de sus efectos terapéuticos para solventar problemas de incontinencia urinaria.

Las encontraremos disponibles en varios tamaños y diseños, siendo el más habitual el de dos bolas unidas entre sí y con un cordón para facilitar su extracción.

Las Bolas chinas LELO son unas bolas disponibles en dos tamaños, Classic y Mini. En ambas puedes variar el peso de 28 a 37 gr. siendo por ello unas bolas chinas de lo más adaptables a cada mujer y a sus necesidades.

Las más higiénicas son las que están fabricadas en su totalidad con silicona incluyendo el cordón exterior ya que son las más fáciles de limpiar, para ello tan sólo necesitas agua tibia y jabón neutro, para secarlas procura dejar que se sequen al aire así no quedarán adheridos hilos o pelusa de la toalla.

Para su colocación es recomendable utilizar un lubricante y que estés relajada adoptando la postura que te sea más cómoda para su introducción, ya sea tumbada con las piernas flexionadas o como si colocaras un tampón.

Aún que te parezcan demasiado grandes a primera vista comprobarás que se introducen sin problemas y una vez colocadas, sin darte cuenta, tus músculos de forma inconsciente evitarán que salgan de tu vagina y comenzarás a ejercitar y fortalecer el suelo pélvico y las paredes vaginales gracias a que con tu movimiento provocarás ligeras y agradables vibraciones.

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